El hueso maxilar puede perderse aún cuando los dientes se conservan en la boca, esto se llama enfermedad periodontal. La enfermedad periodontal es básicamente una infección crónica (continua) que lentamente disuelve el hueso alrededor de los dientes. El proceso continúa y los dientes comienzan a moverse o no hay suficiente hueso para sostener a los dientes en la boca y estos finalmente se caen.
Este vídeo muestra como se retraen las encías y hacen que los dientes se vean "largos".
A veces la pérdida ósea sucede debajo de las encías y no hay evidencia de pérdida ósea a través de la inflamación o la retracción. Desde un punto de vista clínico, los dientes y las encías tienen el mismo aspecto que si no hubiera pérdida ósea. Por lo tanto es importante tomar radiografías para realizar el diagnóstico correcto de la condición periodontal de los dientes.
Es importante hacer limpiezas profesionales de los dientes para evitar este proceso.
Cuanto mayor sea la pérdida ósea antes de perder un diente menor será la cantidad de hueso disponible para la colocación de un implante.

Colocación de un implante de tamaño estándar con distintos niveles óseos
Como podemos ver en este gráfico, a medida que el hueso se atrofia (se encoge) la zona se vuelve menos conveniente para la colocación de un implante.
Extracción de un diente para preservar el hueso
En ocasiones, cuando hay una pérdida ósea grave y no se puede controlar la enfermedad periodontal, sería mejor extraer los dientes para detener la pérdida ósea y preservar el hueso para un tratamiento con implantes en lugar de esperar a que los dientes estén muy flojos o se caigan. Los distintos niveles de masa ósea presentan distintos retos para el reemplazo de dientes por implantes dentales.